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Blog del Colegio Montellano

La gran fiesta del Colegio Mayor.

Aquí os dejamos las palabras de nuestras queridas veteranas

 

 

 

 

 

 

 

"Verano del 2011, después de un duro año estábamos con nuestros primeros objetivos cumplidos y con ganas de conocer la famosa ciudad universitaria de salamanca y formar parte de esta gran familia.

Poco a poco iban pasando los días y el verano llegaba a su fin, comenzaba una nueva etapa cargada de metas e ilusiones. Así pues, un 25 de septiembre, llegamos con la mejor sonrisa a lo que sería nuestra segunda casa.

La bienvenida no fue de lo más agradable: sentadillas, moño, gomina, bigote, entrecejo, pijama; y unas pelusas y veteranas dispuestas a exprimir a sus queridas novatas. Al son de unas buenas palmas y míticas canciones nos dispusimos a pasear por las abarrotadas calles salmantinas. Sin embargo, después comprendimos lo que significaba toda esta parafernalia, el objetivo estaba claro: iniciar con buen pie la vida universitaria.

Poco tiempo fue necesario para que nosotras, humildes novatas, nos diéramos cuenta de que pertenecíamos al mejor colegio de Salamanca, el Montellano y, por tanto, debíamos estar a la altura.

Entre canciones, himnos, sala de la tele, chistes, coreografías y situaciones un tanto comprometidas nos fuimos conociendo unas a otras y consolidando amistades de las que aún hoy podemos presumir.

Por supuesto, no podíamos olvidarnos de las divertidas barriladas presididas por veteranos y protagonizadas por novatos vestidos con sus mejores galas y dispuestos a darlo todo en la tarima.

Despidiendo la mejor época del año, nos adentrábamos en el día a día de nuestra sorprendente rutina, sí, decimos sorprendente porque no pasa un solo día sin que descubramos cosas nuevas.

Nuestra carrera no es fácil, sin embargo, aquí encontramos la atmosfera idónea para seguir el camino más sencillo y amenizar la dura tarea diaria de estos tres años. Porque un día habitual, en Montellano se convierte en especial:

Suena el despertador y tras ponerte la ropa casi por encima, sales sigilosamente del cuarto, siempre con algún que otro portazo que despierta a más de una.

Sin perder un minuto, dando los buenos días cariñosamente a Concha por las escaleras, con cara de sueño y tras un  desayuno exprés,  iniciamos nuestra mañana con energía.

A la hora de la comida, a pesar del cansancio, siempre hay ganas de compartir experiencias entre puré, pollo y manzana.

Llega la hora de la siesta: portazos, teléfonos, voces, carreras por los pasillos… y es que aunque parezca imposible, en Montellano terminas acostumbrándote a dormir bajo cualquier melodía.

¿Y qué sería de esas tardes de estudio sin seminario? Ese lugar donde se respira papel y tiza, pero donde siempre hay cabida para unas risas liberadoras.

 
   

¿y sin la típica merienda del office? Chocolate, tostadas, gominolas y sobre todo pocas ganas de estudiar y muchas de hablar. Pero siempre queda algo de conversación para la hora de la rica cena. Aunque las mejores noticias esperan a la noche: agotadas y repletas de apuntes pero siempre confiando en que llegue la charla nocturna con el bombazo del día; pero shh cuidado, que las paredes son de papel y radio patio está al acecho.

¿Qué sería de Salamanca sin sus jueves? La motivación durante toda la semana. Por todos es sabido que las montellanas tienen hora pero también es cierto que sabemos aprovecharla hasta el último
minuto y si no que se lo pregunten a Begoña.

¿Y sin sus fiestas? Asomarte a la ventana y respirar ese ambiente estudiantil impregnado en un aroma de fiesta. Empezando por san Lucas, san Alberto, pasando por nochevieja universitaria, la cena de Navidad, Carnaval, Lunes de Aguas y, por supuesto, la tan anhelada fiesta de la primavera; este año, quizás, más especial que nunca. Especial porque marca el fin de una bonita etapa.

Es triste ver cómo van pasando las semanas y con ellas nuestra estancia en Montellano. Parece que fue ayer cuando
Rosa nos abría las puertas y Naike nos invitaba por primera vez a la oración.

Sin embargo, esta estancia no ha sido pasajera y está dejando huella en nuestra trayectoria. Jamás olvidaremos aquellos momentos que, aunque pequeños, han supuesto grandes vivencias: semana solidaria, musicales, villancicos, momentos de convivencia, oración, siestas al sol en la terraza, fotos en el rellano y en la mítica puerta, conversaciones por la ventana, levantarse y percibir ese delicioso olor a napolitana, bailes en el gimnasio, las cenas de los domingos en el office, ponerse guapa al compás de la música que en todos los pasillos suena y así podríamos continuar mencionando innumerables ocasiones que guardaremos en nuestra memoria.

Niñas, exprimir al máximo vuestro paso por Montellano; es una oportunidad que nos brinda la vida y por la que debemos sentirnos privilegiadas.

Muchos jóvenes hoy  en día se sienten perdidos en un océano  sin ser capaces de nadar hacia algún horizonte, pero nosotras, aquí, hemos encontrado el timón. Ahora solo nos queda seguir remando para alcanzar la orilla mientras dejamos estela. Porque si algo hemos  aprendido es que el camino en solitario es más difícil que CON OTROS: tú, yo , nosotros, somos la unión necesaria para alcanzar las metas que hoy son sueños, pero mañana serán realidad.

Y antes de que te des cuenta, otra etapa de tu vida se ha acabado. Cuando llegamos a la universidad no pensamos que se nos iban a hacer así de cortos e intensos estos años. Empezamos novateados por la facultad, el colegio mayor y en general por la vida fuera de casa pero a medida que pasa el tiempo nos vamos asentando, maduramos y la euforia, agitación y novedad inicial se van transformando en cariño al tipo de vida de la que somos afortunadas por tener, comodidad y tranquilidad pero con ganas de transformar nuestras vidas, tener proyectos de futuro y poder llevarlos a cabo. Concluimos algo en lo que llevamos trabajando literalmente toda nuestra vida pero además damos un paso más allá en nuestra forma de ser y nuestra perspectiva en general. Son muchas las cosas que tras tantos años hemos aprendido y que no voy a contar pero  tal vez lo más importante y en lo que ha intervenido el colegio es aprender qué es una amistad. En realidad no hay una definición estándar pero personalmente creo que las más fuertes y las de para toda la vida son las que he formado aquí. El Montellano no sólo nos da de comer o una cama sino la oportunidad de conocer a personas que de otra manera no nos hubiésemos cruzado en nuestras vidas y que se han convertido sorprendentemente en parte de lo más valioso con lo que podemos contar en lo bueno y en lo malo. Aquí hemos conocido a parte de ellas, además de en la facultad y otros lugares e incluso cuando crees que no vas a conocer a más, siempre te acaba sorprendiendo una cara conocida con la que no habías cruzado más que un “Hola, qué tal” convirtiéndose en parte de esa familia que formamos cada una de nosotras en Salamanca.

Queríamos agradecer a todas aquellas personas que hacen posible la vida diaria en Montellano, especialmente a: Rosa, Naike, toda la comunidad de religiosas, Roge, Jose, Begoña, Julio, Carmen, Isi, Candi, Pilar, María del Mar. Todos ellos forman parte del grato recuerdo que guardamos de esta experiencia.

Todo edificio necesita unos buenos cimientos y en este caso, Rosa y Naike ¡habéis sido los pilares fundamentales para sustentar el edificio! Pero la esencia de esta gran familia somos todas nosotras, que juntas hacemos que este edificio brille y tenga vida. "

Les deseamos lo mejor a nuestras veteranas... Os queremos!!!!!!!

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